A finales de los años 80 un síndrome desconocido causó importantes pérdidas de producción en las explotaciones porcinas de los Estados Unidos. Unos años más tarde, en Europa una epidemia devastadora resultó en pérdidas estimadas en más de un millón de cerdos. Posteriormente se extendió por todo el mundo, convirtiéndose en una enfermedad endémica en las principales regiones de producción porcina.

Actualmente, se estima (fuente: National Pork Board) que un brote clínico de PRRS en una granja negativa cuesta alrededor de 255€ por cerda y año, y que el coste de la forma crónica de la enfermedad en una granja de cerdas reproductoras inestable supone alrededor de 12,9€ por cerda cubierta y año. El coste estimado para la forma crónica en las fases de crecimiento/cebo oscilan en un rango de entre 6,35 y 15,25 € por cerdo.

El virus del PRRS es un virus RNA que se multiplica preferentemente en macrófagos alveolares porcinos. Sus características moleculares han llevado a su clasificación como miembro del grupo Arterivirus.


Síntomas

La gravedad de los síntomas clínicos dependerá de la virulencia de la cepa del virus del PRRS existente, la sensibilidad heredada de los cerdos, la inmunidad previa obtenida frente a cepas de campo o vacunales similares, y la presencia de otras infecciones endémicas.

El virus se distribuye a diversos órganos, produciendo neumonía intersticial, vasculitis, linfadenopatía, miocarditis, encefalitis o rinitis. En las cerdas gestantes atraviesa la barrera placentaria e infecta los fetos, provocando aborto al final de la gestación o nacimiento de lechones muertos o débiles. En los machos puede eliminarse por el semen, afectando la calidad y cantidad del eyaculado.

Se han descrito dos formas clínicas de enfermedad:

Forma epidémica o reproductiva: En las granjas libres de PRRS todas las hembras pueden infectarse y sufrir una viremia de unas 2 semanas de duración. Si la cerda se encuentra en el último tercio de la gestación el virus atraviesa la barrera placentaria y produce el nacimiento de fetos momificados, lechones nacidos muertos o débiles junto con animales normales.

Forma endémica o crónica: Aparece cuando la granja se ha recuperado de la forma aguda. Con frecuencia, los problemas se detectan en la transición y el engorde con un flujo continuo de lechones. Los animales jóvenes sufren una viremia de 6-8 semanas y excretan largo tiempo el virus, infectando a los lechones recién llegados en cuanto pierden la inmunidad maternal. Se describen signos respiratorios leves o moderados y ocasionalmente edema de párpados y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. El cuadro lesional es poco característico y no se distingue de otras neumonías víricas. Con frecuencia los cerdos virémicos sufren infecciones bacterianas secundarias que agravan la sintomatología, complicando el diagnóstico clínico y lesional.


Tratamiento

No existe un tratamiento único y efectivo para la infección aguda. El objetivo fundamental del tratamiento es aplicar medidas que ayudan a reducir la excreción vírica y, por tanto, su transmisión. Son frecuentes y necesarios los tratamientos antibióticos para controlar las infecciones secundarias.

Como medida preventiva contra la infección reproductiva y respiratoria causada por el virus del PRRS está especialmente indicada la vacunación activa de cerdos, a partir de 3 semanas de edad, y de cerdas reproductoras no gestantes. Además Ingelvac PRRS KV tiene la indicación reducir los trastornos de la reproducción causados por el virus del Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (cepa europea) en medio contaminado: la vacunación reduce el número de partos prematuros y el número de lechones nacidos muertos.

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bullet destacadoEficaz y Segura en las distintas etapas de la gestación

bullet destacadoMás lechones vivos, sanos y con mayor peso al destete

bullet destacadoReduce la circulación del virus en las reproductoras

bullet destacadoReduce la transmisión transplacentaria

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